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Se impone el establecimiento de una agenda común de objetivos concretos.
A pocos días del viaje inaugural del segundo mandato del presidente Bush que tendrá Europa como destino -y de la también anunciada visita al Viejo Continente de Condoleeza Rice, que simbólicamente será su primer periplo internacional como secretaria de Estado-, el reclamo de una agenda concreta para la comunidad euroatlántica parece relegado a la categoría de voto piadoso -un esfuerzo poco realista de resucitar la complicidad transatlántica de la guerra fría-, a una más de las buenas intenciones que caracterizan los comienzos de etapa -la Comisión Europea recién estrenada, las expectativas de la Constitución Europea, además de la reelección del presidente Bush- y que proliferan, en particular en los análisis bienpensantes cada comienzo de año. ...