‘No hay solución sin nucleares’ - enlace a fuente original-
Ana Palacio (Madrid, 1948) inició su carrera política como diputada del PP en el Parlamento europeo. En 2008 fue vicepresidenta del grupo público francés de tecnología nuclear, Areva. Cargo que abandonó en enero
España no tiene una política energética. ¿Por qué?
Lo primero que necesitamos es que haya un debate social racional. Los únicos que hablan de ello son los antinucleares, mientras que tanto las grandes compañías eléctricas, propietarias de las centrales y partidos políticos han estado ausentes del debate.
Ni PSOE ni PP, ni nadie se han decantado abiertamente.
Porque no es un tema popular y se pierde votos. En todas las polémicas nucleares los únicos que han defendido este tipo de fuente han sido, paradójicamente, los alcaldes que están cerca de una central.
En Francia, está muy clara la política y tanto derecha como socialistas la defienden.
La característica es que los grandes partidos han tenido muy claro siempre la apuesta por el nuclear. En España nadie ha levantado la bandera nuclear. Es lógico que la población española sea la que menos conoce la tecnología nuclear pese a que el 20% de la energía que utilizamos procede de las centrales. No hay opinión pública formada.
Los continuos problemas en centrales como Ascó y Vandellós tampoco ayudan a la causa nuclear.
No ayuda porque no se explica. Todos los incidentes que se han producido son de nivel 1, es decir, por exceso de precaución. Ninguno ha sido de peligro para la población. La viablidad de la energía nuclear está en la confianza de la población en que hay una autoridad de vigilancia.
¿Entonces las decisiones de Garoña y la ATC son parches?
Son decisiones individualidades de proyección local que sólo tienen en cuenta la ecuación nacional. Y eso no puede ser. El panorama de la demanda energética ha cambiado con la globalización y nos obliga a pensar las decisiones dentro de la ecuación europea y mundial.
¿En qué sentido?
En el que desarrollo y electricidad tienen una correlación perfecta. Entre 2000-2006 la población mundial decreció un 9% y sin embargo el consumo energético creció un 20%. A mayor desarrollo se consume más energía. Además países en vías de desarrollo como Brasil, India o la China, donde aún hay zonas sin electricidad, van a realizar una demanda energética muy importante y todos ellos han llegado a la misma conclusión: la energía nuclear no es la solución, pero no hay solución sin nuclear. Incluso Suecia o Italia, países que habían tomado la decisión de salir del nuclear, han revisado sus posturas.
Hay que contar con todas las energías.
Claro. La apuesta por las renovables no es incompatible con la nuclear, ya que el aumento de la demanda mundial de energía reclamará todas las fuentes posibles. El problema de las energías renovables es que son fuentes de pico, que funcionan sólo cuando sopla el viento o sale el sol, y que todavía no existe la tecnología que permita almacenar esa energía y utilizarla cuando nos haga falta. Y no es previsible que la haya en los próximos 30 años.
¿Es momento de poner fin al sistema de primas para incentivar las energías renovables?
Creo que subvencionar el arranque de las renovables ha sido una decisión acertada, pero hay que hacer números y no podemos seguir acumulando un déficit de tarifas por las primas. Más en una situación de crisis económica. Habrá que replantearse esto en términos económicos.